¡follar!Cuando volvió mi madre acompañe a Luisa a su casa, en realidad estaba en frente de la mía pero bueno así me despedí dándole un beso de buenas noches. También le miraba sus muslos pues los tenía un poco abiertos y su carne asomaba morbosamente. ¿Qué tal me sienta Antonio? me preguntó inocentemente. Recuerdo que la madre estaba bastante buena, especialmente me gustaban sus pechos, ni muy grandes ni muy chicos, con su tamaño justo, encima le gustaba vestir con ropa ajustada, transparente y escotes pronunciados. Me asusté y me retiré. Me quedé dormido y al despertar miré el reloj sobresaltado, pensando que mi madre podía volver en cualquier momento, sólo había pasado media hora. |