Todo junto. curiosidad, la misma que los sacó del paraíso. ¿Estas seguro?, te doy la oportunidad de irte y dejarme morir en mi abismo… ¡oh! Si ella estuviera aquí, acariciándome el cabello. Poco a poco ella cerró los ojos y comenzó a suspirar, mis manos se adueñaron de sus glúteos, de forma natural, nada brusca, ¡eso rompería toda la magia! Miré su pequeña vagina, si daba este paso ya no podría volver atrás. * ¡CALLATE!Un nuevo beso, más adulto, más cálido, más prolongado. Mis manos entonces pasaron a la acción, pues dueñas de toda la extensión de sus piernas quitaban delicadamente la única prenda que me separaba de aquella piel llena de secretos. |