Cuando pactamos la bajada de la cam, me había enunciado tenía puestos unos calzones de pijama cortos y debajo unos slips y al ver ahora que ambos habían desaparecido, pensé había sido yo, quien por la fuerza óptica que había puesto en mis miradas o por los sueños eróticos que había realizado durante la espera, se los había arrancado de su cuerpo y hecho desaparecer como hacen los magos. ¿No crees que debo corresponder con lo prometido?Lo deseo ardientemente y la parte baja de mi cuerpo lo espera con suma ansiedad contesté. Presioné mi cara contra aquel cuerpo que se me ofrecía despidiendo un aroma abrasador y le saqué la ropa que había caído hasta sus pies, dejándome ver la niebla oscura de su vello negro y rizado, presioné mis labios contra su duro sexo, haciéndole penetrar en mi boca, saboreándole mientras él tiraba de mi cabeza para que la lengua no desapareciera nunca de su miembro. A veces una frase dicha a tiempo te abre la confianza hacia la persona con quien chateas y eso pasó en esta ocasión. ¿No crees que debo corresponder con lo prometido?Lo deseo ardientemente y la parte baja de mi cuerpo lo espera con suma ansiedad contesté. En el libro donde leíamos y estudiábamos el catecismo David venía representado por el dibujo a plumilla de un pastorcillo muy bello, ataviado con pieles de oveja, cuidando un rebaño en la ladera de una montaña con una honda en la mano y a lo lejos, en la cima, un gigantón tumbado en el suelo por la certera piedra que había recibido en la frente. |