Mi polla entraba y salía como pez en el agua, o mejor dicho, como polla en el chumino de su madre, era una delicia y las clavadas cada vez se hacían más y más vigorosas, aunque sus nalgas amortiguaban todas las embestidas. La silicona hace milagros, estaban duras y prietas, su piel tersa y fina, su olor bronco y profundo, exudaba y liberaba olores que te embriagaban, pero cuando con mi lengua le atrapé sus pezones, ahí señores, ahí toqué el cielo. Te la follas hoy mismo, durante el baile llévatela fuera y se la metes. Creí que a continuación sólo quedaba una buena follada, metérsela y sacársela hasta corrernos los dos, pero si eso pensaban que iba a suceder se equivocan al igual que yo me equivoqué, porque la follada que nos habíamos metido hasta ese momento no era comparable a la que nos metimos a partir de ahí. Todo su cuerpo se puso en tensión, su respiración se agitaba hasta el máximo y sus estertores eran sacudidas que hacían temblar la cama. No te preocupes que a quien voy a follar ahora mismo no es a Magda le dije mientras penetrábamos en la habitación del hotel. |