Vanessa se fue sumergiendo en una extraña atmósfera que mezclaba temor y placer. Logró liberar sus labios y comenzó a rogarles que se detuvieran. Sus nalgas también recibieron un sin fin de caricias y mimos. ¡Anda loba! ¡¿Qué esperas? ¡Si no lo haces ambas te obligaremos a levantarte!El tono fue nuevamente amenazador. La que estaba detrás comenzó a descender aplicando sonoros besos a lo largo de su espalda. Intentaba zafarse del abrazo pero entre más forcejeaba más sentía la fuerza y la rudeza de ellas. |