). Para ello me llevó a la mesa de la entrada de su despacho y me pidió que entrara en el mail, archivara un documento adjunto de un mail antiguo, creara un documento, lo anexara y lo enviara a su dirección. Una vez el jefe me había dado carta blanca, tocaba convencer a los comerciales más reticentes, así que me encaminé hacia la mesa de Juan. Después el me pidió que me sentara (en la mesa redonda de las reuniones y me preguntó que como me iba, sobre mi incorporación a la oficina, si estaba a gusto… en fin, las cosas típicas. Me senté y crucé las piernas. Me incorporé, reaccionando automáticamente, y Juan tomó una carpeta de la mesa, la tomó para cubrirse, pero lo ví una tremenda tienda de campaña en su entrepierna mientras la tomaba (todo eso oculta Juan? Pensé relamiéndome). |