No era la primera vez que me lo montaba en un coche (mi Julia y yo éramos bastante ardientes en nuestros tiempos), así que no me faltaba práctica. Queridos amigos, si en vuestra vida no os la ha chupado una tía de diez, no sabéis lo que os estáis perdiendo. Sentí entonces cómo la queridísima Natalia participaba en el juego, atrapada como estaba bajo los cuerpos de su amiga y del mío, comenzando a administrarnos excitantes lametones en su coño y en mi polla mientras procedía al mete y saca. En cuanto cerraron la puerta trasera arranqué, rezando porque el compañero que estaba primero en la fila de taxis (al que le hubiese correspondido la carrera) no se mosquease mucho por habérsela quitado. Cuando nos pusimos a amueblar el cuartito del bebé, que si ropita (que según decían todos mis amigos con hijos, no les duraban ni un mes por lo deprisa que crecían), que si juguetes, que si pañales, que si termómetro cutáneo, que si sillita para el baño, cubiertos, biberones, baberos…. Cachonda a más no poder, se quitó el top, sin dejar de mover las caderas. |