UMMMMMMMM. Tranquila… susurré. El coño de aquella chica también estaba a tono y no me costó nada deslizar el dedo corazón en su interior, provocando que un espasmo de placer recorriera su cuerpo. No saben cómo me alegré cuando hace un par de años volvieron a ponerse de moda. Espera – le dije a Nuri, apartando con cuidado sus labios de mi polla. Me llamo Carlos y si me llamas por mi nombre, yo te llamaré Nuria y no tendré que llamarte putilla, por más que sea cierto que yo soy un poco cabrón y que tú eres una puta de cuidado ¿vale?Vale – dijo ella viniéndose un poco abajo. |