Marta tenía rodaje con lo cual tampoco volvería hasta tarde, esto además me rondaba la cabeza, pensar en masturbarme viendo su video mientras otro tío la folla en alguna parte me ponía aun más cachondo, definitivamente tenía que acabar con este circulo vicioso cuanto antes. Tomó el semen con un dedo y se lo llevó a la boca, yo me puse aún más cachondo al verla hacer eso. Elena y yo ya teníamos la vida resuelta para entonces, ambos provenimos de familias con grandes negocios, y ambos somos los únicos descendientes, con lo cual en nuestro patrimonio se encuentran 2 empresas muy rentables. La sinceridad de Marta fue tal que, incluso con la confianza que había entre nosotros por costumbre, me sorprendió. Después de aquello sabía que sería difícil no repetirlo, y además Marta seguro que no me dejaría no hacerlo. Después se colocó tras ella y miró fijamente su rajita, recuerdo su cara de vicio al mirarla, entonces me miró pidiéndome permiso y yo asentí, metió la lengua en el coño de Elena y segundos después su enorme pene durísimo. |