Mientras cabalgaba lentamente sobre mi polla Marta comenzó a besarme, y al hacerlo sentí algo parecido a lo que se siente cuando besas por primera vez a los amores de la infancia, solo que muchísimo más intenso. Tal como era nuestra vida no fue de extrañar que, tres meses después del cumpleaños de Marta, esta nos sentara en el salón de casa, nos mirara a los ojos y nos dijera –Papá, Mamá, soy actriz porno. Lo extraño fue que el pensar en esto no me enfado en absoluto, pensar en mi mujer, Elena, como una zorra, lo que hizo fue ponerme aún más cachondo, tanto que un poco de semen salió lentamente de mi polla. Pero mira que eres… dije intentando regañarla pero con una sonrisa en los labios. En serio, que quiero saberlo, ¿Serás sincero? insistió,Sí, lo seré, a ver ¿qué quieres?. Pues mira como sigue, porfa, que me hace ilusión que la veas, y si me dejas verla contigo más. |