Le lancé a la boca el planeta Júpiter y se lo encajé en la mandíbula. Nadie cae en coma porque sí… habrá que buscar si ha estado tomando drogas… o si se las daba su madre, quizá. Su lengua acarició mi cuello y noté que mi ropa interior se empapaba cuando presionó ligeramente sobre mi nuez, antes de subir por mi barbilla y lamer suavemente mis labios… gemía y finalmente su boca atacó la mía. Pensando en Freddy, me dormí. Dando gritos, me agarró del cuello y me levantó imprecándome, diciendo que le había ensuciado el coche, que si lo había abollado me lo haría pagar… yo estaba demasiado asustada y confusa para contestar, su aliento apestaba a alcohol… una bofetada me tiró al suelo y vi la silueta de una chica que salió del coche tambaleándose, preguntando algo con voz pastosa… aquél bestia la metió en el coche de un empujón llamándola furcia mientras ella se reía… luego montó de nuevo en el coche y arrancó, pisando el charco que había en la calzada y empapándome de la cabeza a los pies. Podía librarme de él si lo quería, me bastaba con cambiar de sueño… pero no lo hacía – Tú conoces las reglas de mi juego. |