Una vez más el video me sorprendió, apareció un tercer tío, un negro muy musculazo con una polla enorme. Estaba en el paraíso. dijo de tal forma que era imposible negarse, con lo cual le tuve que decir,Vale, pero solo un poco Aunque realmente no me disgustaba para nada verla, eso si temía que aunque ahora pudiera estar empalmado abiertamente no pudiera masturbarme y quizás la cosa acabaría aún peor para mi lío mental. Su madre y yo nos quedamos sin saber muy bien que decir, pero Elena dio el primer paso, Vale, trae aquí dijo cogiendo el dvd. Era cierto, me encantaba verlo, mi hija conocía mis gustos mejor que yo mismo. Tal como era nuestra vida no fue de extrañar que, tres meses después del cumpleaños de Marta, esta nos sentara en el salón de casa, nos mirara a los ojos y nos dijera –Papá, Mamá, soy actriz porno. |