¡si sus amigotes pudieran verlo, él se moriría de vergüenza y ellos negarían que fuera amigo suyo…!El coche estaba a punto de ensartarle, y el conductor dio un volantazo, lo esquivó, pero le rasgó la ropa y la carne, su sangre salpicó el capó y el parabrisas y el matón se puso a rezar y pedir piedad atropelladamente… entonces me vio, y gritó mi nombre, pidiéndome ayuda… si no supiera que era un sueño, aquélla señal de reconocimiento en alguien como él, me hubiera preocupado, pero no era más que una imagen de mi mente, de modo que no sólo no hice caso, sino que hice sonar música para acallarle, el Born to be wild…. Aquélla noche, Brian estaba más caliente que de costumbre. Le seguí. …todavía – acabó Frida. No te ofendas, pero me he cansado de jugar. El conductor parecía divertirse mucho con aquello. |