Así es, nada en un mes. Yo también quiero venirmeBastaron unos treinta segundos más de su ejercicio de bombeo y de presión de su cuerpo sobre el mío, varios empujones de su sexo entre mis nalgas, algunas frases extremadamente ardientes que nunca olvidaré, y terminé en medio de una tensión súbita y violenta en los músculos interiores de las piernas. Por mí sigue con lo tuyo, yo soy bien openmain. Me cayeron bien las cubas. Me abrazó por los hombros – Siéntate, ahí muere. ¡Salud, ese!¡Pues salud! – y bebimos una cuba más, platicando del futbol, de la música, de las batallas por el barrio; hasta que, pasados unos minutos, él regresó a lo mismo. |