Lo beso ¿o él a mí? No estoy segura, me mueve el instinto, la necesidad de sentirlo dentro, me subo a horcajadas sobre él, siento su lengua, lo oigo gemir suave, susurrar mi nombre, algo en mi interior se mueve… bufff. Busca el final de mi falda para encontrar piel, subir por mis mulsos, llegar hasta mi ropa interior y seguramente quitármela con la urgencia de sus ardores, pero sorpresa… ¡no llevo nada debajo! No sé si fue un gemido lo que salió de su garganta cuando sintió la humedad de mi sexo sin que nada se interpusiera, suelta el pezón que le apacigua la boca y se va de nuevo en busca que de la mía a la vez que su dedo acaricia mi clítoris hinchado… me quema, que necesidad tan grande de tener un orgasmo… me arqueo, me abro, me abre, me penetra con un dedo primero, luego con dos…. tan excitante a la vez, ese hombre es mi perdición… las cosas más inocentes me encienden. Si conversamos y suelta una risotada, basta para que se me escape un suspiro que va cargado de deseo… Si está serio, la voluptuosidad se apodera de mí, dejo de concentrarme en lo que dice, me hipnotizan sus labios y sólo consigo verme perdida en él, metiéndome en su cuerpo, aspirando su olor… ¡qué locura! invariablemente termino agitada, excitada y en vilo … Es un constante ataque a los nervios que felizmente no padezco sola, yo sé que me desea, lo sé, lo siento, lo noto cuando me mira, se le nota en la manera en que mueve las cejas cuando estamos juntos y se tropieza con mis ojos, en su sonrisa, en la forma en que su mirada se escapa hacia mi escote, en el interés que muestra en todo lo que digo…. tiene que ser pecado tanto goce. Yo primero, él después… me quedo inmóvil, exhausta, lo siento respirar calmado, el peso de su cuerpo aplastándome y soy tan suya, me besa con suavidad el mismo que hace nada me estaba devorando sin piedad…. |