Pues vale, la clienta siempre tiene la razón y yo soy muy obediente. Llega un momento en el que no las clasifico solamente por su físico que también, sino por su arte a la hora de follar, y en eso también me he llevado sorpresas, porque las apariencias engañan. El “prota” era un escritor y en la primera escena se liga una tipa…en una librería. Ven p´acá, que te explico cómo se hace la mayonesa”, mientras se baja con disimulo la bragueta del pantalón y reparte codazos disimulados al resto de colegas, para que no se pierdan la jugada. Algunas, las menos, he metido la pata y me han cruzado la cara de una bofetada, pero no esta vez. “Seré capullo” – pensaba para mí… pero si el profesional soy yo, ¿Cómo es posible que esto se me vaya de las manos? Subí, diecinueve minutos después, no sin antes haber mirado el reloj una docena de veces y superado un momento de angustia pasajero en el que la puerta del hotel me atraía poderosamente. |