Una experiencia que la he vivido al máximo. Así quedamos un momento, en silencio pensando en todo lo maravilloso que me acababa de ocurrir. es muchísimo mejor que ir al gymHace un par de meses me encontré casualmente con Enrique, un amigo que hacía mucho tiempo que no veía. Con una sonrisa pícara se acercó a mí diciendo que tendría que ayudarme a quitarme la ropa. Enrique me convenció de ir al mismo gimnasio suyo, que queda en el mismo centro empresarial donde tiene su oficina. Inmediatamente su lengua se hizo dueño y señor de mi agujero que deseaba intensamente ser penetrado por su gruesa verga. |