Y saltaron chispas, vaya que si saltaron…esperamos que se note en la historia que os presentamos y que la disfrutéis. No señor, yo no pretendo que me crean, sólo que me escuchen. Bueno, sí, chillaba, pero para pedirme más caña. Me limité, además de admirar con discreción y atención un generoso escote y una línea tan divina que marca el valle de un canalillo que en apariencia tuvo y retuvo, para también demostrar un apasionado interés y la sorpresa que me causaba encontrar un alma gemela, mientras interpretaba la respuesta de su lenguaje corporal a mis, casuales, aproximaciones. Ésa es mi chica, una ucraniana de armas tomar. Bailo de puta madre. |