Jaime me ofreció unos pañuelitos de papel, y procedí, lentamente, muy lentamente, a tratar de recoger las gotas derramadas sobre mi barbilla, alzando la cabeza y mostrando mi busto. Separaba mis documentos sobre una mesita auxiliar, con lo que me acostaba un poco y mostraba el inicio de mis duras nalgas. Ajustaba mi minifalda para asegurarme que mi kulito quedaba bien prieto y se mostraba cada curva sin llegar al inicio de las nalgas, pero casi. Turbado al verme sólo con los sostenes entró rápidamente al cubículo de hombres mientras tapaba su gran erección. Allí se detenían para esperar a mi precioso y prieto kulito, y bajar por esas largas y sensuales piernas hasta los finos tobillos y los tacones de aguja ;)Me los imaginaba queriendo recorrerme con sus lenguas, besarme entera con sus labios, tomarme y desnudarme allí, en medio de la oficina. Se puso más nervioso todavía que de costumbre, empezó a mezclar los papeles de encima de su mesa, a rebuscar hasta encontrar un contrato que tenía justo enfrente tratando de no mirar lo que le atraía como un imán, mis erectos pezones. |