esposas desnudas

GALERIA 60
- FOTO 5/1

Las mejores fotos de esposas desnudas, cientos de galerias de fotos porno
gay porno


Esta foto de esposas desnudas ha sido vista 1007 veces


<< FOTO ANTERIOR FOTO SIGUIENTE >>
<<<< VOLVER A LA GALERIA DE esposas desnudas



sexo casero| Novias Jovenes| videos gratis sexo |videos gay| fotos gratis gay


INSERTAR UN COMENTARIO
Nombre:   Email:    (opcional)
Comentario:
5 dígitos:
 

COMENTARIOS SOBRE LA FOTO

Esta foto aún no tiene ningún comentario.

Aquel que dormía a mi lado eras tú, aunque no lo fueras realmente y aquella que cada noche abrazabas en tu cama, también era yo… en tus pensamientos, la que te devolvía siempre la misma energía y la misma exaltación que tú me entregabas. Estoy segura que al vernos, habríamos descubierto otras impresiones, otras muchas atracciones mutuas, sin embargo, he sido cobarde, me he dejado emocionar por mis propios impulsos y me he quedado paralizada… totalmente desconcertada y no he podido traspasar la puerta. Cuántas madrugadas en vela, David, invisibles para los demás, silenciosos para no ser oídos, creyéndonos únicos en el mundo, imaginando como eras tú y sospechando al tiempo como era yo para ti… formando parte el uno del otro, no solo en un encuentro carnal. Mi ventana siempre te esperaba anhelante y tú siempre la abrías descubriéndome un nuevo punto que era algo parecido a un resorte de excitación, cuando mis piernas temblaban, cuando mis labios se dilataban, cuando mis pezones se endurecían. Aquel que dormía a mi lado eras tú, aunque no lo fueras realmente y aquella que cada noche abrazabas en tu cama, también era yo… en tus pensamientos, la que te devolvía siempre la misma energía y la misma exaltación que tú me entregabas. Me has hecho sentir muy mujer, mucho más deseada y completamente prodigada a una efusión complaciente que nos ha hecho, además… ¡tan felices!Hemos navegado por mares tempestuosos, lugares a los que nunca partiríamos en otras circunstancias, pero nuestro secreto, nos ha permitido aventurarnos, entregarnos, soltarnos sin poner reglas, sin calcular, ni medir ninguno de nuestros perturbados actos.