Puede que con mi tono se lo parezca, pero es que ando resfriada y tengo la nariz atascada de mocos. No podemos con todo, Doña Hortensia; es demasiado trabajado para nosotras dos repetían una y otra vez. En ocasiones, mientras éste regaba las plantas del jardín, las dos hermanas, gozando de su tiempo libre y de los días soleados, se tumbaban en el césped a leer una revista, algo ligeritas de ropa, y aprovechaban para hacerse tocamientos mientras el dulce gatito paseaba entre sus cuerpos. Es mejor así—Discúlpeme… Señor Mas —dijo la mujer, lanzado el fétido aroma de su aliento—. ¡Ay! si yo fuera unos años más joven… le aseguro que no le dejaba escapar. Vamos a tener que castigarte…Asustado, el tontorrón de Fernando empujó a los chicas y salió corriendo de la habitación. |