Así se hace. De vez en cuando, me miraba y me sonreía y yo, como buen hijo, le devolvía la sonrisa. – Le dijo a mi madre completamente orgulloso de su hijo. Me llevó hasta el sofá donde antes había estado jodiendo con mi padre y se sentó en él dejándome de pie frente de ella. La verdad es que me dio bastante vergüenza y, como en un acto reflejo, me cubrí inútilmente mis vergüenzas. Dijo mi padreMe trataban como si estuviese comenzando a caminar o a montar en bici y, en lugar de disgustarme por ello, me excitaba más. |