¿He interrumpido?No, no. ¡Ahhhh, sí! ¿Qué me vas a hacer Alberto? Estoy a punto de correrme otra vez. – Mientras cogí un pañuelo estampado de flores que ella había llevado en el cuello y se lo puse sobre sus ojos. Hoy quiero dejar de serlo. La verdad, si no se hubiera sentado y hubiera seguido de pié y algo inclinada con ese culito tentador, enmarcado con las tiras del liguero del corsé, no sé si no me hubiera lanzado a poseerla en ese mismo momento. ¿No te puedes quedar unos minutos más?, me gustaría hablar contigo. |