Barbie se estremeció, y gimió al sentir la caricia de Javi sobre su sexo. Y después de descansar unos minutos, le dije a Barbie:Tienes que contarme donde has aprendido a hacer todas esas cosas. A las cinco de la tarde empecé a prepararme, me puse el vestido que Javi me había dado por la mañana, era un vestido estrecho de punto, de tirantes y con un gran escote en la espalda y otro que me llegaba al nacimiento de los senos por delante. Su lengua empezó a lamer y hurgar mi clítoris, luego mi vagina, introduciéndose en ella, y yo cerré los ojos dejándome hacer. ¿Loco? ¿Por qué? No me digas que no te has imaginado más de una vez,. Seguro que sí – agregó Javi, apretando una de mis nalgas – estas increíble con ese vestido, cielo. |