Ya tapados por las sábanas, me pasó el brazo por debajo del cuello y me atrajo hacia su pecho. Después de comer y acostar a la niña nos tomamos un café y hablamos un rato. Todo el tiempo que seas capaz de retenerme – le dije con coquetería. Con locura – respondió mirándome con deseo. Me miró fijamente y con voz contenida me contestó:Al menos se lo que necesitas ahora… quieres seguir adelante y seguirás, mañana vendrá Q y tú llevarás la batuta… yo me amoldaré a lo que tu digas…Las lagrimas brotaron de mis ojos mientras pensaba en lo equivocado que estaba, me pregunté como reaccionaria al ver que el que imponía las normas era Q…Solo quiero que recuerdes que de lo que pase mañana tú también eres responsable – le dije entre sollozos. Hasta mañana – me despedí. |